3 NOVIEMBRE:
Después de unas semanas de mal tiempo y no poder ir a Begur a probar con los dentones por fin el sábado amaneció con la mar en calma.
El primer objetivo era hacer un poco de curri de fondo para ver si los dentones estaban activos, pero tuvimos que dejar-lo a los pocos minutos ya que se dobló la barra del profundizador al enganchar una piedra con el plomo. Con lo que nos vimos obligados a empezar con el jigging antes de lo previsto.
Estuvimos moviendo vinilos y algún que otro jig por las piedras que nos parecían más interesantes, casi todas comprendidas entre los 30 y los 50 metros.
Hasta la tercera o cuarta piedra no obtuvimos picada alguna, donde yo estrené el marcador con una preciosa cantara que atacó el Mirrror Jig de Sakura.
Mientras yo aún estaba sacando el pez mi padré me alertó que también tenía picada, y parecía algo de mayor tamaño. Al final salió una bonita serviola que entró al vinilo.
Parecía que la cosa se animaba, pero lanzamos y lanzamos en la misma piedra pero el resultado fue nulo. En las siguientes piedras tampoco....
4 NOVIEMBRE:
Haciendo camino hacia Begur, dónde queríamos practicar un poco de jigging, hicimos un poco de curri, con el objetivo de engañar algún palometón o anjova en la zona de playa. A los pocos minutos tuvimos la primera picada, que resultó ser una especie poco esperada por el sitio dónde se produjo la picada. Después de unos minutos de lucha Ignasi pudo subir a bordo un bonito, que tras la foto fue devuelto al agua.
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| Ignasi con el bonito capturado con el Smart Minnow 110 de Sakura. |
Acabamos la zona de playa sin más picadas, con lo que sacamos las cañas de jigging y nos pusimos con el trabajo duro...
Y tan duro ya que las picadas no llegaban... en toda la mañana solo un par de picadas que se llevaron la cola del vinilo y nada más.
Pero al final la insistencia a veces tiene premio, y ya en la última piedra antes de dar la jornada por concluida, la sonda se puso a marcar pescado como hacía tiempo que no lo veíamos. ¡Y empezaron a llegar las picadas! Lo curioso del tema es que después de 6 o 7 picadas solo conseguimos sacar una serviola, todas las demás consiguieron escapar de los anzuelos. Esto sí, fueron unos minutos que lo pasamos en grande.
Fue mi padre el que tuvo las mejores picadas, seguramente serviolas de mayor tamaño, que después de unos segundos de lucha consiguieron escapar del anzuelo del vinilo.
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| Esta fue la única captura entre tanta actividad, entró a un jig de 50 gramos. |